La liga que nadie quería ver
A principios de los 70, la NBA tenía un problema existencial. Los pabellones estaban vacíos, los ratings caían en picado, y los escándalos de drogas y conflictos raciales alejaban a cualquier patrocinador serio. Los expertos estimaban que a la liga le quedaban cinco años de vida. El problema de fondo era más simple y más grave que todo eso: el baloncesto se había vuelto aburrido. Los Boston Celtics dominaban con un juego defensivo, conservador y absolutamente previsible. Nadie quiere ver una película cuyo final ya conoce.
Una visión que nadie más tenía
En 1979, un promotor inmobiliario llamado Jerry Buss compró los Lakers contra el consejo de todos sus asesores. No lo hizo porque fuera una buena inversión — claramente no lo era. Lo hizo porque tenía una visión que nadie más en la liga era capaz de ver: que el baloncesto podía ser un espectáculo total, algo que hiciera sentir al espectador como si estuviera en la mejor fiesta de Hollywood. No una competición deportiva. Un Showtime. Y para construirlo, necesitaba el activo correcto.
El activo que cambió todo
Con el pick número 1 del draft de 1979, los Lakers eligieron a Magic Johnson. Un base de 2'05cm que muchos expertos consideraban demasiado espectacular para ganar. Siempre sonreía. Los pases sin mirar, los mates, las celebraciones — era un jugador diseñado para el entretenimiento, no para el análisis táctico. Pero Buss lo vio claro: Magic no era un jugador, era el núcleo de todo un ecosistema de activos que todavía no existía. Su fichaje fue el primero de una cadena de decisiones que iban a redefinir no solo una franquicia, sino una industria entera.
El ecosistema que nadie había construido
Ganar no era suficiente. Los Lakers entendieron que necesitaban construir una experiencia completa alrededor del baloncesto. Introdujeron las cheerleaders — las Lakers Girls — algo que toda la NBA acabó copiando. Convirtieron el Forum en una discoteca con el Forum Club, un espacio privado donde los mejores clientes podían celebrar con los jugadores después de los partidos. Y eso atrajo a las estrellas de Hollywood a la primera fila. De repente, ir a un partido de los Lakers era el plan más exclusivo de Los Ángeles. El precio ya no se comparaba con otros equipos porque ya no había comparación posible.
La Era del Alto Valor Añadido
Este capítulo forma parte del libro.
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